Actividades a 10 años de la desaparición de Florencia Pennacchi

Actividades a 10 años de la desaparición de Florencia Pennacchi

Florencia-PenacchiEl próximo lunes 16 de marzo se van a cumplir 10 años de la desaparición de la estudiante de Economía, Florencia Pennacchi. Sus familiares y amigos/as, quienes vienen reclamando por su aparición con vida desde el primer día, realizarán distintas actividades de cara a esta fecha.

«Por un lado queremos visibilizar su ausencia en el espacio público, con el objetivo de interpelar a las personas que transitan por la ciudad sobre el caso de Florencia y la problemática de las redes trata con fines de explotación sexual. Buscamos transmitir la idea de que lo que le pasó a Florencia y a tantas otras personas en nuestro país, le puede pasar a cualquiera y que esto es posible por un entramado de complicidades de las redes de trata con las policías, el poder judicial y el poder político. Y en particular queremos resaltar el modo inconducente en que la fiscalía y la policía manejaron le investigación sobre la desaparición de Florencia.», explican los familiares y amigos de la jóven desaparecida desde el 16 de marzo de 2005.

La semana previa al décimo aniversario comenzarán actividades en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, donde Florencia cursaba la carrera de Economía (ver cronograma al final). El Lunes 16 de marzo familiares y amigas/os de Florencia Pennacchi darán una conferencia de prensa al mediodía en lugar a confirmar. Esa misma tarde realizarán un acto acompañadas/os de familiares de otras víctimas de trata en Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, para seguir reclamando que se investigue en profundidad la hipótesis de trata. Al finalizar tocarán músicos solidarios con esta lucha.

«Uno de los principales cuestionamientos al accionar de la fiscalía a cargo de Marcelo Retes, es haber desestimado desde el principio la hipótesis de secuestro con fines de trata, a pesar de distintos indicios importantes. A esto se suma el hecho de que la investigación en su momento estuvo a cargo de la División Antisecuestros de la PFA, unidad encabezada  por el entonces Comisario Inspector Jorge Cipolla, acusado años mas tarde por una agente de la fuerza, por cobrar coimas a tratantes y regentes de prostíbulos de CABA y provincia de Buenos Aires.», detallan los allegados a Florencia.

Para mayor información, consultar en:

– Blog https://queremosaflor.wordpress.com/

– Twitter @queremosaflor

– Facebook 10 Años Sin Florencia Pennacchi

– Hashtag #FlorenciaPennacchi

penacchi-florenciaCronograma de Actividades:

– Miércoles 11 de Marzo Hall del Museo de la Deuda Externa (FCE) Uriburu 763

19hs. Inauguración de la Muestra plástica ¨10 años sin Flor, la deuda interna¨
Colectivo ACT (Artistas Contra la Trata)

– Jueves 12 de Marzo – Aula 212 Av. Córdoba 2122 2do. piso

18:15 hs. «Nosotras las ausentes» performance a cargo del Colectivo MAT (Mujeres de Artes Tomar)
19:00 hs. Proyección de relatos de familiares de victimas de trata y espacio de diálogo con los familiares presentes.
20:15 hs. Proyección del film «La Mosca en la Ceniza» de Gabriela David

– Lunes 16 de Marzo – Plaza Lavalle

18:30 hs. Acto junto a otros/as familiares de víctimas de trata y cierre con música en vivo

Contactos de prensa:

– Pedro Pennacchi, hermano de Florencia (011) 15-5605-7824

– Silvina Bergmann, amiga de Florencia (0299) 15-4272023

– Resumen del Caso y detalles de la causa:

La desaparición de Florencia

Florencia Pennacchi nació el 21 de Septiembre de 1980, en la ciudad de Neuquén y vivió allí hasta los 18 años, momento en que decidió ir a vivir a Capital Federal a fin de estudiar la Licenciatura en Economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Durante toda su vida de estudiante vivió en el barrio de Palermo, con su hermano Pedro. En el año 2005 comenzó a trabajar en el Instituto de la Vivienda de la Ciudad. Hasta el martes 15 de marzo de 2005, Florencia realizó su vida como de costumbre. Nada extraño ocurrió por esos días, nada fuera de lo común que permitiera sospechar que algo malo podía sucederle.

Ese martes, Florencia cenó en su casa con compañeras/os de trabajo festejando la despedida de una compañera. La reunión terminó a las dos de la mañana aproximadamente. Acompañó al último grupo de invitadxs hasta la parada del colectivo y regresó a su casa. Llamó a un delivery para que le llevara una lata de cerveza, bajó a recibirlo y luego salió de su casa (Causa 17.697/05). No consta en la causa por la que se investiga su desaparición ninguna prueba que indique Florencia haya vuelto a su casa esa noche.

El miércoles 16 por la mañana, ella hizo cuatro llamadas teléfonicas: las dos primeras, a un compañero de trabajo sobre temas laborales; una tercera llamada, a su hermano, preguntándole si alguien la había llamado; y una cuarta (cerca del mediodía), a su jefe, diciéndole que se sentía mal y que iba a ir al Hospital Fernández por lo que no concurriría al trabajo. A partir de ese momento, no hay ninguna otra noticia de Florencia.

A partir de entonces, no hay certezas sobre qué pasó con Florencia. No hay certezas de que Florencia haya vuelto a su casa esa noche y luego de las llamadas, no hay ni un solo dato cierto de su paradero, la justicia no ha podido comprobar ningún dato más, no puede explicar qué paso con ella a partir de allí.

Por la noche del miércoles 16, una compañera llamó a su casa para ver cómo se sentía y qué le habían dicho en el hospital. Entonces, se anoticia, por su hermano, que Florencia no estaba y que no había vuelto a su casa, que ya había llamado varias veces al celular y que estaba apagado. Empezó la incertidumbre y en pocas horas el malestar. Al día siguiente, el Jueves 17 de marzo, Florencia tampoco fue a trabajar, ni a cursar, ni a su casa, ni se comunicó con nadie. Sus compañeras de trabajo, ya preocupadas, comenzaron a realizar llamados ante la negativa se dirigen a la casa de Florencia. Junto a Pedro, comenzaron a buscar entre sus cosas algún dato de Florencia.

Descubrieron que no faltaba nada, que estaba toda su ropa -a excepción de la que vestía la noche anterior- y la riñonera con el monedero. Estaba su documento, su billetera, las tarjetas del banco, la tarjeta del subte, el cargador del celular, sus carteras y bolsos, sus carpetas de la facultad, todo. Florenciasalió “con lo puesto”, sin siquiera llevar su DNI y sin una campera de mano, lo que significa que Florencia pensaba regresar a su casa en poco tiempo.

1.jpgnpc7lpEmpezamos una búsqueda. Se revisó su correo electrónico, su chat, su agenda, revisaron por todos lados y no encontraron nada que les pudiera decir dónde estaba Florencia.

Entonces, decidieron enviar un correo electrónico desde la casilla de Florencia a todos sus contactos preguntando si alguien sabía algo de ella. Llamaron a todas las personas conocidas y preguntaron si sabían algo de ella; las respuestas fueron todas negativas.

Su celular continuaba apagado. Una de sus compañeras habló con la empresa de celulares fingiendo ser Florencia, dijo que le habían robado el teléfono y que necesitaba saber los últimos números de las llamadas realizadasdesde el teléfono. En ese momento, supieron que había llamado a un número de una persona que no pertenecía a su entorno.

Ya el día 18, como se habían cumplido las 48 horas de su desaparición, fueron a la comisaría 23 y efectuaron la denuncia. Mientras tanto, se siguieron contactando con la gente que la conocía y se realizaron cadenas de mails con la foto de Florencia pidiendo información sobre su paradero. El lunes 21, se comunicaron con la Red Solidaria y para el martes esta organización denunciaba la desaparición en los medios de comunicación. Al tomar carácter público, en la Comisaría 23 se le empezó a dar importancia al caso. Nos citaron a amigos/as, familiares y conocidos/as a declarar. La denuncia dejó de estar sólo en la Comisaría y empezó a “viajar” por distintas fiscalías, que se “excusaban” para no tomar el caso. Posteriormente, se incorporó a la causa la División Búsqueda de Personas de la Policía Federal, quien llevó adelante el caso en esta División fue Jorge Omar Fernández.

Familiares, amigas/os y compañeras/os empezamos a buscar un abogado/a que pudiera ocuparse. Sacamos volantes con una foto de Florencia y los teléfonos y pegamos carteles por toda Capital Federal. Entonces, recibimos llamadas de muchos lugares, la gente veía a Florencia por todas partes, estaba en Salta en el tren de las nubes, en Brasil jugando al pool, viajando con un camionero, estaba en distintos barrios de Buenos Aires, estaba en Neuquén, estaba en todas las provincias, en todas las ciudades, en todos los barrios. Hubo llamadas diciendo que estaba muerta y enterrada. Según decía la policía, todas estas llamadas fueron rastreadas y ninguna logró dar con un dato certero sobre Florencia.

Finalmente, los rastrillajes se suspendieron después de una llamada que denunciaba que Florencia estaba en el barrio de Chacarita. Esta información se “filtró” de la causa y el canal televisivo Telefé le hizo una nota a una mujer que aseguraba haberla visto y haber hablado con Florencia en Chacarita. Hubieron tres llamadas que dijeron que Florencia estaba en Chacarita. Estas llamadas no presentaron coincidencias entre sí, ni sobre la vestimenta de Florencia, ni sobre su estado, ni sobre sus acciones pero aún así la policía focalizó todas sus fuerzas en esta pista. De Curiosamente –o con el fin de desviar la investigación-, la mujer que hizo la primera llamada, es la única testigo en la causa que afirma haberla visto, el resto de los/as testigos/as no está seguro de ello. Esta mujer, hizo luego dos llamadas en las que se identificó de manera distinta y relató situaciones completamente diferentes sobre el estado de Florencia y sus acciones1. Hasta el día de hoy esta mujer no ha sido citada a declarar por falso testimonio, tampoco se le preguntó por qué cambió de identidad en las llamadas o por qué su relato en cada llamado (Causa 17.697/05).

1 En la primera, dice que estaba bien y acompañada de un chico de 21 años, y que ella le dijo que no quería ni pensaba volver a su casa, que le dijo donde se encontraba parando con este chico, y que este dato no pensaba aportarlo a la investigación. La segunda vez, dice haberla visto durmiendo en un cantero, toda despeinada y sucia, que se le acercó a hablar y vio que estaba golpeada, que tenía marcas en los brazos como si hubiera sido atada, y que se encontraba “desorbitada”. Que le dijo: “Florencia, ¿qué te pasa?, ¿sos vos?, ¿querés que te lleve a tu casa?, te están buscando” que ahí Florencia se paró, la empujó y salió corriendo hacia una plaza (Causa 17.697/05). Seguimos durante meses denunciando la desaparición por los medios, haciendo actos todas las semanas en la Facultad de Ciencias Económicas, yendo a dar declaraciones, recibiendo llamadas, pero sin ningún resultado. Tampoco se obtuvo ningún dato de las llamadas que se atendieron en la Red Solidaria. Juntamos dinero y conseguimos presentar un habeas corpus, pero esto tampoco dio el resultado esperado. También pedimos un Informe de Fronteras para saber si había salido del país, pero desde la Dirección de Límites y Fronteras dijeron que no podían asegurar nada, dado que no existe un verdadero control sobre los pasos fronterizos.

La investigación judicial

Hubo otra llamada, de un hombre, que dijo que tenía a Florencia secuestrada y que pedía 5.000 pesos para liberarla. A partir de este llamado, la investigación se asentó en la División Antisecuestros Extorsivos de la PolicíaFederal, y al Juzgado No 14, Fiscalía No 23, a cargo del juez Ricardo Luís Farias y el Fiscal MarceloRetes. La causa llegó a allí en abril de 2005, caratulada como: SU DENUNCIA. Una vez descartada la posibilidad del secuestro extorsivo, la causa se mantuvo en esta fiscalía y en la División Antisecuestros Extorsivos de la Policía Federal. La causa fue caratulada NN Averiguación de Paradero y se mantiene así hasta el día de hoy (Causa 17.697/05).

En esta brigada, la investigación empezó desde cero, ya no pertenecieron más a la causa la policía de la comisaría 23, ni la División Búsqueda de Personas. La brigada focalizó otra vez sus esfuerzos en el entorno de Florencia. Volvimos a ser llamadas/os a atestiguar, la brigada pidió la lista de llamadas entrantes y salientes de los teléfonos de Florencia y pidió la intervención de los números de teléfonos publicados. Sin embargo, los resultados de estas medidas demoraron meses. La brigada realizó durante cinco meses un trabajo

de inteligencia sobre el dueño de un teléfono al que Florencia llamó reiteradas veces durante la noche de su desaparición. Según lo que la policía informó a sus amigos, hubo un “error técnico” durante la realización del trabajo inteligencia por lo que se “rescató” una conversación telefónica entre Pedro y el abogado (Causa 17.697/05). A la hora de citar a declarar a esta persona, no “hubo manera de localizarla”, se había esfumado. Conclusión, el fiscal tardó casi un año lograr su declaración.

En el primer aniversario de la desaparición de Florencia, familiares, amigas/os, compañeras/os denunciamos públicamente que aún no había declarado un testigo clave, recién entonces esta persona fue citada a declarar. Su testimonio aportó datos que son fundamentales para saber qué pasó con Florencia: el último lugar donde estuvo: Confusión, un boliche del barrio Palermo en la calle Scalabrini Ortiz y Costa Rica; y las personas que estaban en ese lugar. En la declaración de esta persona dice no saber nada sobre el lugar o sus dueños, sin embargo la investigación de la causa develó que la propiedad del local aparece a nombre de familiares de esta persona. Sin embargo, no se profundizó la investigación sobre la única pista certera que había en la causa.

2.jpgvlxz6mInvestigación paralela

Ante la falta de respuestas por parte de la justicia, las amigas/os y familiares de Florencia hicimos una búsqueda de información en paralelo a la causa judicial.

En esta investigación paralela se han logrado algunos datos que podrían guiarnos a Florencia y que deberían ser fundamentales para la investigación. En principio, logramos dar con dos víctimas de redes de explotación que atestiguan haber visto a Florencia. Estas chicas en conversación privada con Susana Trimarco reconocen a través de fotografías a Florencia, e incluso una de ellas afirma haberla visto en tres prostíbulos distintos, en tres ciudades distintas: Bernal, Partido de Quilmes, Gran Buenos Aires; Quequen, provincia de Buenos Aires; e Inriville, provincia de Córdoba.

Ambas son oriundas de la provincia de Santa Fe, y cuando logran escaparse durante sus declaraciones judiciales afirman haber sido víctimas de la trata y haber reconocido a Florencia. Luego de sus declaraciones, una de ellas es nuevamente secuestrada, aún cuando contaba con custodia policial y la otra chica sufre un atroz y permanente hostigamiento (han baleado su casa, sufre amenazas y le han dado una gran golpiza a familiares cercanos a ella).

Después de estos acontecimientos, esta testigo decide cambiar su declaración ante la justicia anulando las responsabilidades de su denuncia.

El fiscal Marcelo Retes, a cargo de la causa de Florencia decide tomar la segunda declaración de esta testigo, y no llevar adelante ninguna investigación sobre la primera declaración, que aporta datos sobre tres lugares donde habría estado secuestrada y explotada Florencia.

A los pocos meses de los dos años de la desaparición de Florencia, accedemos a información sensible (de la cual no podemos se puede revelar la fuente), se nos entrega un CD con fotos. Todas las fotos que aparecen en este CD corresponden a mujeres que aparentemente concurrían a algún espacio donde eran numeradas con una “ficha” que correspondería a su libreta sanitaria. Las mujeres corresponden a un barrio de prostíbulos denominado “Las Casitas” de la provincia de Santa Cruz. Una de las chicas del CD sería Florencia, reconocida por sus amigas y por dos peritos distintos, coincidiendo ambos en un más del 90% de posibilidades de que la foto corresponde a Florencia. El fiscal, una vez más, desestimó la prueba, y no inició ninguna investigación o tarea sobre este material.

En Julio del 2010 conocemos la denuncia pública que realiza Nancy Miño Velazquez, auxiliar de segunda de la Policía Federal en la División de Trata de Personas, quien se desempeñaba desde 2008 como agente encubierta infiltrándose en las redes de explotación sexual de mujeres. Esa persona ha denunciado en la Justicia al comisario inspector Jorge Cipolla, autoridad máxima en dicha División, como responsable del cobro de coimas que darían libertad de acción a tratantes y regentes de prostíbulos de la CapitalFederal y de la Provincia de Bs As.

Esta denuncia es clave para el caso de Florencia, ya que la persona denunciada, el Comisario Inspector Jorge Cipolla, estuvo durante años a cargo de la investigación de Florencia, ya que era el jefe máximo de División Antisecuestros Extorsivos de la Policía Federal.

Otro dato llamativo es que este señor a su vez es la pareja de la diputada del PRO porteño María Eugenia Rodríguez Araya, y luego de la denuncia de Nancy Miño Velázquez fue retirado del cargo y trabaja en el Ministerio de Educación porteño.

La otra persona que denuncia Nancy Miño Velázquez es el Comisario Jorge Omar Fernández, quien era el titular de la División Trata de Personas de la Policía Federal. En su denuncia afirma que es el encargado de buscar las coimas en los prostíbulos.

Hasta el día de hoy no hemos obtenido respuesta si el Comisario Jorge Omar Fernández es el mismo que estuvo en el inicio de la investigación de Florencia, a cargo de División Búsqueda de Personas de Policía Federal. Ante esta denuncia, de forma reincidente y reiterativa el Fiscal Marcelo Retes no inició acción alguna en la causa, ya que, las denuncias de la vinculación de estas personas con las redes de trata datan del 2008 y Florencia desapareció 3 años antes, por lo que según él no habría por qué vincularlos a la trata y al caso.

51451b9fcff320.91948277Ante la denuncia pública realizada por la organización feminista “Sin Cautivas”, a raíz de la denuncia de la policía Nancy Miño Velázquez, denunciando la relación del Comisario Inspector Jorge Cipolla con la causa de Florencia y sus “inoperancias” en la causa (tareas de inteligencia con errores técnicos, declaraciones falacias sobre la vida de Florencia), la resolución del Fiscal Dr. Marcelo Retes de la Fiscalía 23, fue la intervención del celular de una de las amigas de Florencia, integrante la organización.

Otro hecho curioso en el accionar de la fiscalía es que hay un teléfono para denunciar cualquier información sobre Florencia con una recompensa de 100.000$, que según Retes jamás ha sonado. Lo que llama profundamente la atención es que cuando no había ninguna recompensa y los teléfonos para aportar datos eran las amistades y familiares de Flor, se recibieron llamadas de todas partes del país, y casualmente cuando se publicó el teléfono de la recompensa que está a cargo de la fiscalía no se recibió ni un solo llamado en más de 9 años.

La operación mediática de la Policía Federal

A los dos meses de su desaparición, hubo un notable cambio en el tratamiento de la información en los medios de comunicación: Florencia dejó de ser la “joven estudiante del barrio de Palermo” desaparecida, dejó de ser la “neuquina, estudiante y empleada del Gobierno de la Ciudad” que misteriosamente se había tragado la tierra, para convertirse en una chica con problemas, de mucha vida nocturna y alcohol, que estaría deambulando con algún hombre por ahí. Este viraje en el tratamiento periodístico no fue idea o error de un periodista. La noche anterior a la difusión de este giro en el tratamiento de la información, recibimos la llamada de un productor del canal de televisión América, conocido de una amiga de Florencia, que nos dijo: “tenemos orden de arriba de sacarla como prensa amarilla”.

Nos detendremos unos instantes en algunos ejemplos del diario nacional con mayor tirada, el diario Clarín: “El jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal, comisario Jorge Cipolla, afirmó hoy que “difícilmente se trate de un secuestro” la desaparición de Florencia Pennacchi, la joven estudiante y empleada municipal de la que no se tienen noticias desde hace tres semanas.»Estamos tratando de encontrarla, haciendo todo lo posible para dar con su paradero» pero «es extraño» que no aparezca «habiendo tenido la difusión que ha tenido el caso, dijo el jefe policial.

Pero estimó que estaría dentro del país, ya que no tenía en su poder la documentación necesaria para traspasar las fronteras. Cipolla amplió que «es extraño porque estamos hablando de una persona que tenía una conducta dentro de los parámetros normales, iba a trabajar, estudiaba, hacía poco que estaba confirmada como empleada en el Gobierno de la Ciudad, así que resulta muy extraño que haya abandonado todo así repentinamente»

(http://edant.clarin.com/diario/2005/06/17/sociedad/s-04815.htm).

Esta nota se publicó el 06 de abril de 2005. Como puede observarse, en ella no hay valoraciones negativas sobre la vida o la persona de Florencia, se la describe como una persona con diversos proyectos en marcha. El jefe citado, además, sugiere la hipótesis de que Florencia no se ha ido de su hogar por voluntad propia ya que no llevó sus documentos.

Pero observemos qué dice este mismo jefe de policía en el mismo diario, tan sólo dos meses después: “Los invitados se fueron a las dos de la mañana, pero la «noche» no terminó. Poco después de las cuatro Florencia Penacchi llamó a un delivery y pidió un par de latas de cerveza […]. El Jefe dela División Antisecuestros de la Policía Federal, a cargo de la investigación, reconoció a estediario que cree «estar cerca de resolver el caso […]. La pista más sólida indica que es probable que esté en el interior, viviendo con alguien —un hombre—, y viajando cada tanto a la Capital. Estamos trabajando. No conviene difundir nada más», confió el comisario Jorge Cipolla, al frente de la investigación policial, quien reveló a su vez que Florencia se había ido de su casa en otra oportunidad […]. «Que haya llamado a su jefe nos dio tranquilidad respecto a que estaba con vida y tramando algo. La hipótesis del secuestro se desterró enseguida», precisó el comisario […]. «Es una familia que tenía problemas, con vínculos complicados. Los hermanos se peleaban mucho», confiaron a Clarín otras fuentes de la investigación, y agregaron: «la madre había dicho que Florencia tenía problemas psiquiátricos, pero no era así. Tenía trastornos psicológicos como cualquiera otra chica».

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