Una gesta histórica que conmovió al mundo – Parte 1

Una gesta histórica que conmovió al mundo – Parte 1

tl-03-Leninandhat-640pxEn el 2017 se van a cumplir cien años de la primera revolución socialista del mundo, preparada durante muchos años. En una serie de notas, intentaremos acercarnos a distintos aspectos que hicieron posible esta gesta, fundamentalmente a través de las fuentes, como Vladimir Ilich Lenin , Nadiezhda Krupskaya y Alejandra Kollontai, protagonistas de esos años.

* Por Esther Kandel, Escritora. Egresada de la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

¿Por qué una gesta histórica?

A modo de introducción nos nutrimos con el historiador inglés Eric Hobsbawm , quien en forma sintética y profunda a la vez, aporta diversos elementos a tener en cuen-ta, como por ejemplo, el escenario mundial:

Cualquier observador del escenario mundial comprendía desde 1870 que la Rusia zaris-ta estaba madura para la revolución, que la merecía y que una revolución podía derrotar al za-rismo. Y que desde en 1905-1906 la revolución pusiera de rodillas al zarismo, nadie dudaba ya de ello.

La humanidad necesitaba una alternativa que ya existía en 1914. Los partidos socialistas, que se apoyaban en las clases trabajadoras y se inspiraba en la convicción de la inevitabilidad histórica de su victoria, encarnaban esa alternativa en la mayor parte de los países europeos.

P.6 En 1915 los problemas del gobierno del zar parecían de nuevo insuperables. La revolu-ción de marzo de 1917, que derrocó a la monarquía rusa fue un acontecimiento espera-do, recibido con alborozo por toda la opinión política occidental, si se exceptúan los más furibundos reaccionarios tradicionalistas.

El autor, analiza la significación histórica comparándola con la Revolución Francesa pe-ro además, caracteriza su particularidad, por la repercusión que tuvo:

Fue la revolución rusa- o, más exactamente, la revolución bolchevique- de octubre de 1917 la que lanzó esa señal al mundo, convirtiéndose así en un acontecimiento tan crucial para la his-toria de este siglo como lo fuera la revolución francesa de 1789 para el devenir del siglo XIX.

Las repercusiones de la revolución de octubre fueron mucho más profundas y generales que la de la revolución francesa, pues si bien es cierto que las ideas de ésta siguen vivan cuando ya ha desparecido el bolchevismo, las consecuencias prácticas de los sucesos de 1917 fueron ma-yores y perdurables que las de 1789. La revolución de octubre originó el movimiento revolucio-nario de mayor alcance que ha conocido la historia moderna. Su expansión no tiene parangón desde la conquista del Islam en su primer siglo de existencia.

Efectivamente existían expectativas, todos los textos hacen referencia a ellas:

A los ojos de Lenin y de sus camaradas, la victoria del bolchevismo en Rusia era ante todo una batalla en la campaña que garantizaría su triunfo a escala universal, y esa era su auténtica justificación. P.64

Sobre la caracterización del país, los hechos desencadenantes, la garantía del éxito de la derrota al zarismo y la posterior toma del poder, están sintetizados en estos párrafos: un país agrario marcado por la pobreza, la ignorancia y el atraso y donde el proletariado indus-trial, sólo era una minoría minúscula. pag. 65

Rusia, madura para la revolución social, cansada de la guerra y al borde de la derrota, fue el primero de los regímenes de Europa central y oriental que se hundió bajo el peso de la primera guerra mundial…. De hecho, el régimen zarista sucumbió cuando a una manifestación de mujeres trabajadoras (el 8 de marzo) “día de la mujer” que celebraba habitualmente el movimiento socialista, se sumó el cierre industrial en la fábrica metalúrgica Putilov, cuyos trabajadores destacaban por su militan-cia, para desencadenar la huelga general y la invasión del centro de la capital, cruzando el río helado, con el objetivo principal de pedir PAN. La fragilidad del régimen quedó de manifiesto cuando las tropas del zar, incluso los siempre leales cosacos dudaron primero y luego se nega-ron a atacar a la multitud y comenzaron a fraternizar con ella. Cuando se amotinaron, después de cuatro días caóticos el zar abdicó siendo sustituido por un gobierno provisional…

El éxito extraordinario de Lenin consistió en pasar de ese incontrolable y anárquico levanta-miento popular al poder bolchevique Los soviets tenían el poder (o al menos el poder de veto) ….participación de varios parti-dos…En principio sólo Lenin pensaba como una alternativa al gobierno (“todo el poder para los soviets”)…….La exigencia básica de la población más pobre de los núcleos urbanos era con-seguir PAN y la de los obreros, obtener mayores salarios y un horario de trabajo más reducido.

El lema: PAN, PAZ Y TIERRA propuesta por los bolcheviques.. adhesión: de unos pocos mi-les, desde marzo de 1917 a 250.000 en el verano de ese mismo año….

La revolución sobrevivió por tres razones:

1- El Partido comunista contaba con 600.000 miembros;

2- Quería mantener a Rusia unida

3- La revolución había permitido que los campesinos ocuparan la tierra… Esto dio una ventaja decisiva en la guerra civil de 1918-1920 (pag. 67 – 68)

De marzo a octubre de 1917

Perseguidos por el zarismo muchos militantes se vieron obligados a exiliarse en algunos países de Europa, entre ellos Lenin, residiendo en el momento de la caída del zar, en Suiza. La información publicada en la prensa, conmocionó a los/as emigrados/as. También recibieron telegramas de los militantes que residían en Rusia.

N. K. cuenta las primeras reacciones y acciones de Lenin, como comunicacio-nes con algunas/os dirigentes, Kollontai y Zinoviev: ¡Nunca más con las líneas de la Segunda Internacional! ¡Nunca más con Kautsky! De todos modos un programa más revolucionario y tácticas mas revolucionarias. (..) propaganda revolu-cionaria, como hasta ahora, agitación y lucha por una revolución proletaria internacional y por la toma del poder por los Soviets de los diputados obreros (pero no por los farsantes de los Ca-detes) (…) combinación del trabajo legal e ilegal (…) preparar la toma del poder, armar a las masas, para la lucha por el pan, la paz y la libertad y emprender nuevas iniciativas.

El regreso inmediato a Rusia era el deseo más importante, de ahí se comenzó el estudio de vías alternativas legales e ilegales. A través de de Fritz Platten socialista in-ternacionalista suizo se concluyó un acuerdo con el embajador alemán en Suiza:

1) Se permite la salida de todos los inmigrantes sin consideración de sus opiniones sobre la gue-rra. 2) A nadie le será permitido entrar en el tren en que viajarán los emigrados sin el permiso de Platten. No habrá ninguna inspección de pasaportes o equipaje. 3) Los viajeros se comprometen agitar en Rusia a favor del intercambio de un número de prisioneros austrogermanos internados en Rusia en igual número de los emigrados a los que se permite viajar por este convenio.

Mientras se tramitaba ese periplo, Lenin publicó un artículo “Las tareas del Par-tido obrero socialdemócrata Ruso en la revolución rusa y también una carta de despedi-da a los trabajadores suizos, que terminaba con las palabras: “Viva la revolución prole-taria que comienza en Europa” y una carta a los “Camaradas que languidecen en la cau-tividad” prisioneros de guerra rusos. Eran una de las pocas ayudas que recibían.

En Noruega, también se convulsionaron con la noticia “los grandes titulares: REVOLUCION EN RUSIA. El corazón me dio un vuelco.” Esta expresión es parte de las vivencias, acciones y pensamientos de A. Kollontai, quien inmediatamente pensó cómo regresar. El gobierno provisional emitió una amnistía y en la frontera tenían orden de permitir su entrada a Rusia.

Antes de la partida concede entrevistas a un periodista: El redactor Vidnes, el grueso y enfático Vidnes, está a punto de abrazarme: “¡Si, es un triun-fo!…¡La felicito! ¡Bravo por los rusos! Ustedes los socialistas, no han sufrido y trabajado en vano. ¡Ahora tienen el fruto de sus esfuerzos!

Un periodista decide que debo concederle una entrevista. Pero no es fácil. Noto que mi entrevis-tador no capta todo lo grandioso del acontecimiento. En algún sitio, muy lejos en una extraña y desconocida Rusia se ha producido una “revuelta”. ¿Pero qué importancia tiene eso para Norue-ga? Tampoco capta el papel de los socialistas internacionalistas en este acontecimiento. (…)

En la redacción de Klassenkampen, órgano de la Unión de Juventudes Socialistas, me hacen un recibimiento especialmente cálido. El amable y discreto Hansen, en silencio y con rubor juvenil, me estrecha efusivamente la mano. El secretario de la redacción me pide que le haga ahora mismo un artículo sobre Rusia. Hablamos de la necesidad de organizar un mitin dedicado a los acontecimientos rusos. (…)

La prensa extranjera

Fue curioso el relato del corresponsal de los periódicos ingleses sobre los disturbios callejeros, donde se informaba que una muchedumbre de obreros y mujeres había cercado un arsenal, guardado por un viejo soldado. El gentío no tuvo ni que amenazar al veterano, el viejo soldado se quitó el gorro, se santiguó y les entregó las llaves diciendo:
- ¡tomad, hermanos! ¡Se ve que la victoria es vuestra!

Los periódicos están llenos de relatos de “testigos” recién llegados. Hay mucha confusión. Pero, poco a poco, se manifiesta el profundo y serio carácter de lo ocurrido.. Más nosotros no llega-mos aún a creer que se ha realizado la revolución y que el triunfo sobre el “viejo régimen” es pleno, Comprendemos con claridad meridiana que todavía nos espera una dura lucha con los representantes de la nobleza y del capitalismo.

Acto de la Unión de Juventudes Socialistas de Cristanía

Se congregó tanto público que fue preciso quitar los bancos. Decidieron celebrar el mitin de pie, como queriendo subrayar así su solidaridad y simpatía hacia los obreros de Rusia… Los ánimos estaban excitados, me recibieron con una clamorosa ovación: saben que yo marcho a la Rusia revolucionaria.

No hablé de las conquistas de la revolución, sino de que la revolución (no la burguesa, la nues-tra, la socialista) está por hacer. De que el poder se encuentra aún en manos de la burguesía, de que los obreros y los soldados rusos tienen que luchar todavía por el poder, pero que el órgano del nuevo poder proletario –los Soviets de obreros y soldados- ha sido creado.

No será el parlamento, sino precisamente el órgano de los trabajadores- los Soviets- quien to-mando y fortaleciendo su poder, terminará con la guerra y concertará, por fin, la paz entre los pueblos (…) Nosotros derrocaremos el poder del capital; los obreros , los trabajadores serán dueños de la tierra (…)

El público escuchó con vivo interés…..¿Qué debo decir en vuestro nombre a los obreros y sol-dados rusos? ¿Apoyaréis vosotros nuestra lucha contra los imperialistas, por el socialismo y por la paz?
- ¡La apoyaremos, la apoyaremos! –retumba en la sala- ¡Estaremos con vosotros!, diga eso en Rusia. ¡Un saludo a los camaradas rusos!… ¡Un hurra en honor de Lenin!, propone el presidente.

El mitin termina cantando a coro la “Internacional”. Me rodean, me estrechan las manos, me transmiten saludos para los obreros rusos. Me dirijo a la salida bajo los gritos de “¡Feliz viaje, camarada! ¡Vivan los Soviets! ¡Mueran los imperialistas! ¡Abajo la guerra!

Las mujeres me abrazan. Junto a la puerta me detiene el viejo, Klinguer. “Un mitin tan entusias-ta no lo había visto nunca en Noruega. ¡Viva la revolución social” –proclama el viejo marino- “Estamos con vosotros, el triunfo será nuestro. ¡Saludos a Lenin! ¡Hurra!.

Cartas desde lejos – marzo de 1917

Después de recibir la noticia del derrocamiento del zar, Lenin escribe desde Zu-rich, cinco cartas tituladas “Cartas desde lejos” . Aborda diversos temas, desde la rela-ción de la revolución con la guerra, el carácter imperialista de la guerra, las condiciones sociales del país, desnuda la ferocidad zarista y todo lo que es capaz para defender sus propiedades, la caracterización del nuevo gobierno, el carácter de los soviets, la necesi-dad de la paz en debate con las otras fuerzas políticas, delineando el accionar de los soviets de diputados obreros y campesinos.

La primera (7 de marzo) se titulaba: “La primera etapa de la Revolución”. He aquí una selección del análisis efectuado: La primera revolución, engendrada por la guerra imperialista mundial ha estallado. Seguramen-te, esta primera revolución no será la última. La primera etapa de esta primera revolución, concretamente la revolución rusa del 1º de marzo de 1917 (…)

Sin la energía revolucionaria desplegada por el proletariado ruso en 1905-1907….hubiera sido imposible. La primera revolución (1905) removió profundamente el terreno, desarraigó prejui-cios seculares, despertó a la vida y a la lucha política a millones de obreros y a decenas de mi-llones de campesinos, reveló a unos y otros, y al mundo entero, el verdadero carácter de todas las clases (y de los principales partidos) de la sociedad rusa (…)

La época de la contrarrevolución que le siguió (1907-1914) pusieron al descubierto la verdadera naturaleza de la monarquía zarista…. Descubrieron su putrefacción…descubrieron toda la fero-cidad de la familia Romanof, esos pogromistas que anegaron a Rusia en sangre a los judíos, de obreros, de revolucionarios….dispuestos a arruinar y a estrangular a cuantos ciudadanos fuera preciso para resguardar la “sacrosanta propiedad” suya y la de su clase.

Los 8 días de la revolución de febrero fue, si puede permitirse la metáfora, “representada”, des-pués de decenas de ensayos parciales y generales.

Hoy no cabe duda que la guerra es mundial, pues Estados Unidos y China están ya participando a medias en ella, y mañana lo harán totalmente.

Hoy no cabe duda que la guerra es imperialista por ambas partes. Sólo los capitalistas y sus secuaces, los socialpatriotas y los socialchovinistas ……..pueden escamotear este hecho. (…)

Las tres fuerzas políticas que participaron ´(en estos 8 días) fueron:

1) la monarquía zarista, cabeza de los terratenientes feudales, cabeza de la vieja burocracia y del generalato;

2) 2) la Rusia burguesa y terrateniente de los octubristas y los cadetes, detrás de la cual se arrastra la pequeña burguesía (cuyos principales representantes son Kerenski y Chejeíd-za);

3) el Soviet de diputados obreros y soldados que busca sus aliados en el proletariado y en todas las masas de los sectores pobres de la población. (…)

La guerra ha ligado entre sí, con cadenas de hierro, a las potencias beligerantes, a los grupos capitalistas beligerantes, a los “amos” del régimen capitalista, a los esclavistas de la esclavi-tud capitalista. (…) Los obreros de Petrogrado, lo mismo que los obreros de toda Rusia han combatido con ab-negación contra la monarquía zarista por la libertad, por la tierra para los campesinos, por la paz, contra la matanza imperialista. (…)

Son los representantes de una nueva clase llegada al poder político en Rusia, la clase de los terratenientes capitalistas y de la burguesía que desde hace largo tiempo dirige económica-mente nuestro país (…) Al lado de este gobierno………..ha aparecido un gobierno obrero, el gobierno principal no oficial, no desarrollado aún..

El soviet de diputados obreros es una organización obrera, es el embrión del gobierno obre-ro, representante de los intereses de todas las masas pobres de la población que quiere la paz, el pan y la tierra (…)

Porque la única garantía de la libertad y de la destrucción completa del zarismo es armar al proletariado, consolidar, extender, desarrollar el papel, la importancia y la fuerza del soviet de diputados obreros (…) Ahora debemos aprovechar la libertad relativa del nuevo régimen y los soviets de diputados obreros para esforzarnos en ilustrar y organizar, sobre todo y por encima de todo a esta ma-sa. Crear los soviets de diputados campesinos y los soviets de obreros agrícolas, es una de nuestras tareas. (…) El otro aliado es el proletariado de los partidos beligerantes.

La segunda carta se titulaba: El nuevo gobierno y el proletariado Leyendo el periódico inglés, Times (8 de marzo) se informa que un sector de los miembros del Consejo de Estado, le enviaron un telegrama al zar, rogándole que para salvar la dinastía, convocase a la Duma y nombrase a un jefe de gobierno que gozara de la “confianza de la nación”.

El corresponsal también cita: Ayer, el Partido Socialdemócrata lanzó un manifiesto por demás sedicioso, que se difundió por toda la ciudad. Ellos (es decir los socialdemócratas) son meros doctrinarios, pero en los tiempos que corren pueden causar un daño inmenso. Los señores Kerenski y Chjeídze, quie-nes comprenden que no pueden confiar en prevenir la anarquía sin el apoyo de los oficiales y los elementos moderados del pueblo, se ven obligados a tener en cuenta a sus camaradas menos prudentes, quienes les hacen ir adoptando insensiblemente una actitud que complica la tarea del Comité Provisional.

En la carta, Lenin, aclara que en esta cita alude a los bolcheviques a quienes “los burgueses tildan siempre de doctrinarios” (…) “el pan para el pueblo y la paz constituyen sedición y las carteras ministeriales para ……- orden- ¡viejos y conoci-dos discursos! La nota periodística refleja mucha discusión y distintas propuesta como la formación de un “comité de vigilancia.”

Lenin, reflexiona:

Octubre de 1917Si este Comité de vigilancia se limita a ser un organismo de tipo puramente parlamentario, sólo político, es decir, una comisión llamada a “hacer preguntas” al Gobierno provisional y a recibir respuestas de él, no será más que un juguete, nada.

Pero si el Comité se encamina a la organización inmediata y por encima de todo de una milicia obrera en la que participe efectivamente todo el pueblo, todos los hombres y todas las mujeres, una milicia que no se limite a reemplazar a la policía diezmada y eliminada, que no sólo haga imposible su restablecimiento por cualquier gobierno monárquico-constitucional o republicano democrático tanto en Petersburgo como en cualquier otro lugar de Rusia, los obreros avanzados de Rusia habrán entrado verdaderamente en un camino que les llevará a nuevas y grandes victo-rias, en el camino que llevará a la victoria sobre la guerra, al cumplimiento real de la consigna que podía leerse, según los periódicos, en las banderas de las tropas de caballería que desfilaron en Petersburgo ante la Duma del Estado: ¡Vivan las repúblicas socialistas de todos los países!

En la carta próxima expondré mis ideas sobre esta milicia obrera. Efectivamente, la tercera carta se titula: Acerca de la milicia proletaria (11 de marzo)

Continúa debatiendo el carácter de clase del gobierno, realiza una propuesta de organización para lograr las reivindicaciones a favor del pueblo. Extraigo un párrafo dada la extensión del texto:

La revolución de febrero-marzo no ha sido más que la primera etapa de la revolución. Rusia está viviendo una fase histórica muy particular: el paso a la etapa siguiente de la revolución o como lo dice Skobelev a la “segunda revolución”. (…)

Necesitamos un estado, pero no como el que necesita la burguesía, con los órganos de poder (…) Todas las revoluciones burguesas se han limitado a perfeccionar esa máquina del estado, (…) Si quiere salvarguardar las conquistas de la presente revolución y seguir adelante, si quiere conquistar la paz, el pan y la libertad, el proletariado debe, empleando la palabra de Marx, “de-moler” esa máquina del estado “ya hecha” y sustituirla por otra, fundiendo la policía, el ejército y la burocracia con todo el pueblo en armas.

Siguiendo la ruta indicada por la experiencia de la Comuna de París de 1871 y de la revolución rusa de 1905, el proletariado debe organizar y ar-mar a todos los elementos pobres y explotados de la población, a fin de que ellos mismos tomen directamente en sus manos los organismos del poder del estado y formen ellos mismos las insti-tuciones de ese poder.

Cuarta carta: Cómo obtener la paz (12 de marzo)

Muchas personas querían la paz, la cuestión fue en qué términos. En ese sentido hubo mucha polémica antes y después de la revolución, sobre el carácter imperialista de la guerra y los intereses de los zares y del gobierno provisional. Lenin desnuda los dis-cursos encubiertos sobre esta cuestión y señala que los tratados secretos que firmó el zar serían continuados por las nuevas autoridades. Lenin, propone firmar una paz auténtica.

De este modo, planteaba el problema:

El gobierno zarista empezó e hizo la guerra presente como una guerra imperialista, de rapiña y saqueo, a fin de expoliar y estrangular a los pueblos débiles. El gobierno de los Güchkov y los Miliuko es un gobierno de terratenientes y capitalistas que se obligado a continuar y quiere con-tinuar precisamente esta misma guerra. Pedirle al gobierno que concluya una paz democrática es lo mismo que predicar la virtud a quienes sostienen casas de tolerancia.

Expliquemos nuestro pensamiento. ¿Qué es el imperialismo?

En mi folleto El imperialismo, fase superior del capitalismo (…) : El imperialismo es el capi-talismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación del capital, ha empezado el reparto del mundo por los truts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mundo entre los países capitalistas más importantes. (…)

Tal es la verdad encubierta auténtica, encubierta por toda suerte de mentiras burguesas sobre la guerra por el derecho y la justicia y demás naderías con que los capitalistas engañan siempre a los hombres sencillos.

Rusia no hace la guerra con dinero propio. El capital ruso es partícipe del capital anglo-francés. Rusia hace la guerra para despojar a Armenia, a Turquía y a Galitzia.

(…) se han aprovechado de la lucha de los obreros contra la monarquía zarista para adueñarse del poder, pero han ratificado los tratados que el zar concertara. (…)

Para obtener la paz (y con mayor razón para obtener una auténticamente democrática, auténti-camente honrosa), es necesario que el poder del estado no pertenezca a los terratenientes y a los capitalistas, sino a los obreros y a los campesinos pobres. (…) Esboza un programa de paz.

Quinta carta: Las tareas de la organización proletaria revolucionaria del Es-tado

“En las cartas anteriores, las tareas del proletariado revolucionario de Rusia han sido formuladas como sigue: 1) saber llegar por la vía más acertada a la etapa siguiente de la revolución, o la segunda revolución que 2) debe hacer pasar el poder del estado de manos del gobierno de los terratenientes y los capitalistas (…) a manos del gobierno de los obreros y campesinos pobres. 3) Este último gobierno debe organizarse según el modelo de los soviets de diputados obreros y campesinos, es decir 4) debe destruir y liquidar por completo la vieja máquina del estado (…)

5) Por una organización del pueblo en armas (…)”

El programa continúa sintetizando lo desarrollado en las otras cartas, agregando: “Tal es, brevemente, el programa formulado por nosotros y basado en un análisis de las fuerzas de clase de la revolución rusa y mundial y en la experiencia de 1871 y de 1905.

El recibimiento

Tanto N.K como A.K, describen escenas del recibimiento a Lenin: Las masas de Petrogrado, los trabajadores, soldados y marineros vinieron a recibir al conductor. Entre los muchos camaradas íntimos se hallaba Churgurin, un estudiante de la escuela de Long-jumeau, su rostro humedecido por las lágrimas, usaba una ancha faja roja a través de su hombro. Había un mar de gente cerca de nosotros. (…) Banderas rojas, una guardia de honor de los ma-rineros de Kronstadt, los reflectores de la fortaleza de Pedro y Pablo que iluminaban el camino desde la estación de Finlandia hasta la mansión Kshesinky (ex residencia de la bailarina Kshe-sinskaya, amante del zar), carros armados y una cadena de trabajadores, hombres y mujeres que custodiaban el camino.

A. Kollontai: su relato estaba cargado de emoción, pensaba hablar públicamente pero no se concretó, le entregó un ramo de flores. Al día siguiente de su llegada, Lenin expone en el recinto del Soviet de Petrogrado.

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