En Bolivia ganó el pueblo

En Bolivia ganó el pueblo

El pasado 12 de noviembre, en la sede de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, el primer mandatario indígena de la historia de Bolivia, y de nuestro continente después de la colonización, protagonizó uno de los hechos recientes más importantes para la historia de nuestros pueblos: la recuperación de la memoria histórica de nuestras luchas pasadas y presentes, con un sentido sustantivo para el futuro.

En una sala que tenía pintados los rostros del Che, Fidel, Chávez, pero también de Bartolina Sisa y Tupac Katari, se firmó la “Convocatoria para el gran encuentro de los pueblos de Abya Yala hacia la construcción de una América Plurinacional”, suscrito por dirigentes de nuestra Central con un encuentro a realizarse en Diciembre próximo.

El contexto es conocido por todxs, no hay mucho para agregar al respecto. Sobre lo que sí hay mucho para decir, y hacer, es sobre los desafíos que este momento impone para nuestra militancia y organización.

Las organizaciones que militamos con un horizonte de transformación de la realidad en que vivimos y que no resignamos al posibilismo nuestros sueños de emancipación individual y colectiva, tenemos la responsabilidad de ser protagonistas de este nuevo tiempo que se abre en nuestras tierras. Si a un año del golpe, los pueblos de nuestro país hermano y sus organizaciones lograron torcerle el brazo a la derecha más rancia, debemos ser protagonistas, junto con ellxs, a la hora de mantener y extender la esperanza. Debemos construir el tiempo de la esperanza.

El Estado Plurinacional es una respuesta al mundo tal cual lo conocemos hasta hoy, con sus reglas económicas, sociales y políticas. Una respuesta contrahegemónica a los cánones de la actual civilización, que busca otras formas de reproducir la vida, en armonía con la naturaleza, pero sobre todo con una apuesta política de la comunidad como herramienta de transformación

Hay que cambiar nuestra mirada

Desde el Frente Salvador Herrera estamos convencidxs de que ese es el camino de transformación y que ello no se consigue mágicamente sino militando día a día la construcción de modelos y prácticas alternativas que nos permitan crear otros mundos. Es por eso que la presencia de uno de nuestros referentes en la Caravana de regreso de Evo y la firma del documento, no nos parece casual. Es el resultado de la convicción que dejamos en cada encuentro, en cada espacio, en cada pelea. La convicción de que el Buen Vivir de los pueblos debe ser el horizonte de todo lo que hacemos.

Pero también entendemos que no es un punto de llegada, sino de partida. Es tiempo de recuperar nuestros sentidos, aquellos que con las sucesivas crisis y la devastación actual, pretenden distorsionados y tristes. Es el punto de partida para replantearnos mantener la esperanza, como dicen lxs zapatistas, no en el sentido pasivo que condena a esperar, sino la esperanza que construye otras posibilidades con la acción.

También dicen que con quienes compartimos dolores e historia, podemos hacer cosas concretas. Los pueblos de esta América Rebelde que se vuelve a poner de pie, tenemos todo en común, los dolores, pero también una historia cargada de rebeldía y resistencias.

Un año después de ese golpe al gobierno de Evo Morales, nuevamente Bolivia volvió a restituir a sus legítimos gobernantes a través del voto popular. No tenemos dudas de que eso es posible gracias a la resistencia y a la capacidad de transformación que tenemos como pueblo. Y nuestras organizaciones estuvieron presentes ahí en la mano firmante de compañerxs que son síntesis de construcciones colectivas, la puerta de entrada a la posibilidad de pensar otros mundos posibles, donde lo comunitario sea más importante que lo individual.

Así de fuerte es nuestra convicción de que los pueblos hacemos nuestra propia historia, y que venceremos cuando comprendamos que no todo está dicho, no todo está escrito, sino que vamos camino a un nuevo tiempo, como dice Choquehuanca. “El nuevo tiempo significa escuchar el mensaje de nuestros pueblos que viene del fondo de sus corazones, significa sanar heridas, mirarnos con respeto, recuperar la patria, soñar juntos, construir hermandad, armonía, integración, esperanza para garantizar la paz y la felicidad de las nuevas generaciones. Solo así podremos alcanzar el vivir bien y gobernarnos nosotros mismos.”

Fuente: ACTA | www.agenciacta.org

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