¿Y Nisman?

¿Y Nisman?

nismanPasada la espuma mediática provocada por la muerte del fiscal, es un buen momento para intentar entender que quedó de todo eso ahora. La idea es esquivar las opciones que nos vinieron proponiendo desde el poder y tratar de ver algo más.

Por Julio Macera, secretario adjunto de CTA Capital.
Antes es necesario corrernos de la imagen de «fiscal de la república» que unos nos proponen pero sin caer, tampoco, en la de un fiestero, borracho, maricón y/o mujeriego, corrupto y aprovechador agente de la CIA y la Mossad, que nos pintan desde el otro.
Alberto Nisman era un típico exponente de la justicia argentina. Un hombre de la «institucionalidad vigente», permeable al poder político de turno y por lo tanto al accionar de los servicios pero, fundamentalmente, a la clase dominante y aun a sus conflictos internos.
También rechazar como dijeron algunos medios interesadamente, que es la primera vez, desde la democracia, que volvió la muerte a la política con este caso.
Jorge Julio López, los asesinados en el puente Chaco-Corrientes, Teresa Rodriguez, Víctor Choque, Arruga, Maxi y Darío, Ferreyra, los fusilados en La Tablada, los Qom, los muertos del 19 y 20, el cumpa asesinado frente a los cuarteles de Villa Martelli durante el alzamiento carapintada, los muertos del Indo-americano, los del gatillo fácil y decenas de muertes más fueron MUERTES POLÍTICAS y hasta el ocultamiento de lo ocurrido en la Amia transformó a sus muertos en políticos . En todo caso lo nuevo es que haya muerto un fiscal.
La otra cosa a tener en cuenta es que Nisman fue puesto en su cargo al frente de la fiscalía que investigaba la causa Amia por Nestor Kirchner, pero el fiscal estaba de antes y fue parte (en un segundo plano, es cierto) del ocultamiento llevado adelante por el ex juez Galeano con la colaboración de un sector de la SIDE (que integraba la llamada Sala Patria a cargo de Patricio Pfinnen) que buscó responsabilizar a la Bonaerense, en oposición a Stiuso que buscaba responsabilizar a la Federal en la conexión local. 
Es decir, una guerra entre servicios…no la primera, por supuesto y lamentablemente tampoco la última en este caso.
Tampoco nos olvidemos que el presidente Kirchner no lo dejó solo a Nisman, le puso de ladero a Stiuso al que terminó ascendiendo al más alto cargo para un personal de carrera de La Casa.
No menos importante es recordar que toda la investigación llevada adelante por ellos estuvo enmarcada en la política oficial del gobierno de inculpar a Iran. Política coincidente, recordemos también, con la Departamento de Estado de EE. UU y la del gobierno de Israel y que durante las dos investigaciones (la llevada adelante por Galeano y la comandada por Nisman-Stiuso) se violó la ley vigente, se ocultó, se secuestraron y torturaron testigos y se «pincharon teléfonos de manera ilegal.
A todo esto hay que agregar la decisión del actual gobierno de «limpiar» a la Secretaria de Informaciones, acusándola no por lo hecho en el caso Amia sino por no controlar a la justicia y de tener a uno de sus jefes operando para Massa y ponerla, bajo el control operativo de Milani. Para completar, también hubo un cambio de política ante Iran del gobierno de EE. UU, aunque no del de Israel.
Así llegamos a enero del 2015 y es en este marco que la muerte de Nisman fue operada por los distintos sectores de los servicios y el gobierno, antes, durante y después de ocurrida y en esto no queda nadie afuera. La misma ex mujer del muerto y jueza federal, forma parte de este accionar.
Por razones a veces distintas, a veces contradictorias y otras coincidentes NADIE quiere que se sepa la verdad y lamentablemente, va camino a ocurrir eso.
Hoy el gobierno festeja como un triunfo la decisión de la justicia de no investigar la denuncia de Nisman, nadie vuelve hablar de la Amia y a casi tres meses de la muerte de Nisman, no se sabe que pasó y ni siquiera, a que hora pasó.
Querer saber que pasó no nos hace, por supuesto, «defensores» del fiscal y menos aun de sus investigaciones. Reclamamos verdad y justicia como una forma de ponerle fin a esta política de las cloacas que hace rato infecta el aire de nuestro país.
En nuestras manos queda exigir, junto a la CTA Autónoma, APEMIA y otros organismos sociales, de derechos humanos y partidos políticos que se abran realmente TODOS los archivos, que se forme una comisión con familiares, víctimas y personalidades de los derechos humanos para que se investigue seriamente lo ocurrido, no solo con el fiscal sino con el tema central que es la Amia y que se termine la impunidad en nuestra patria.
Reclamar que los servicios de informaciones, todos, se abran al control parlamentario y público y no aceptar este «que algo cambie para que nada cambie» de la nueva Agencia Federal de Informaciones. Esta nueva versión de la SIDE no puede ser más «auxiliar de la justicia» en ninguna investigación interna sobre el tema que sea, debería estar solo para la inteligencia exterior (y eso también puede ser discutido)  Autorizarlos para ese rol les abre la puerta para actuar en el control interno de opositores,como hasta hoy vienen haciendo.
Es por eso que también exigimos la derogación de la ley antiterrorista, el marco «legal» que utilizan para controlarnos.
Queda más que claro cual es la decisión política del actual gobierno en estos temas.
Va siendo hora que se escuche, con fuerza y en la calle, nuestra opinión.

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