La CTA en el Congreso Mundial de la Confederación Sindical Internacional

La CTA en el Congreso Mundial de la Confederación Sindical Internacional

Fito_Aguirre-2Una delegación a cargo de nuestro secretario de Relaciones Internacionales Adolfo “Fito Aguirre, se encuentra representando a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) en el Congreso de la CSI a realizarse desde el día 18 al 23 de mayo en la cuidad de Berlín, Alemania.

Acompañan a Aguirre, Stella Marys de Zalazar, titular del Sindicato de Empleadas de Casas de Familia (SINDCAF-CTA) de San Juan; Víctor Aramayo, secretario General de Asociación de Profesionales Universitarios de la Administración Pública (APUAP-FESPROSA-CTA); Luis Campos, abogado del Observatorio de Derecho Social de la CTA y Bruno Dobrusin, de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la Central.

Dicho Congreso se realiza cada cuatro años donde participan 325 centrales afiliadas con una representación de 161 países con un total de 176 millones de miembros.

En este Tercer Congreso de la CSI, las autoridades se someten a votación de sus miembros. En dicha elección, la CTA con su política de integración latinoamericana apoya la candidatura a la presidencia del organismo de João Felicio, ex-Presidente, ex-Secretario General y actual Secretario de Relaciones Internacionales de la CUT Brasil. Karl Thorwaldson, Presidente de LO Suecia y María Fernanda Carvalho Francisco, secretaria Adjunta de la UNTA de Angola y la reelección de Sharan Burrow para la Secretaría General de la CSI.

El dato relevante de que Felicio sea presidente de la CSI es relevante para la región por la cercanía y los lazos fraternos que nos unen con la CUT de Brasil. La CTA fue junto con otras centrales de la región artífice y partícipe de dicha candidatura, como el apoyo incondicional a la compañera Carvalho de Angola.

La CSI

La Confederación Sindical Internacional (CSI) es la voz de los trabajadores y trabajadoras a nivel mundial.

El cometido fundamental de la CSI es promover y defender los derechos e intereses de los trabajadores impulsando la cooperación internacional entre sindicatos, organizando campañas mundiales y representándolos ante las principales instituciones mundiales.

Sus principales ámbitos de actividad incluyen los siguientes: derechos humanos y sindicales; economía, sociedad y lugares de trabajo; igualdad y lucha contra la discriminación; y solidaridad internacional.

La CSI defiende los principios de democracia e independencia sindical. Está regida por congresos mundiales que se llevan a cabo cada cuatro años, un Consejo General y un Buró Ejecutivo.

Las organizaciones regionales de la CSI son la Organización Regional Asia-Pacífico (CSI-AP), la Organización Regional africana (CSI-AF) y la Organización Regional de las Américas (CSA). Coopera además estrechamente con la Confederación Europea de Sindicatos, incluso a través del Consejo Regional Paneuropeo.

La CSI mantiene estrechas relaciones con las Federaciones Sindicales Internacionales y con la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE (TUAC). Desarrolla además una excelente colaboración con la Organización Internacional del Trabajo y con varias otras agencias especializadas de la ONU.

La economía mundial no es más estable hoy que hace siete años. El modelo de capitalismo neoliberal no aportará empleos sostenibles, ingresos seguros y protección social.

Salvo raras excepciones, los Gobiernos y las instituciones internacionales han fallado a los trabajadores y trabajadoras: unos niveles de desempleo sin precedentes, trabajo precario e informal, y el desplome de los salarios en todo el mundo han ocasionado un círculo vicioso de riesgos económicos y sociales.

Un desempleo intolerable en el sector formal afecta a cerca de 200 millones de personas, especialmente a los jóvenes. Con el 40% de la mano de obra forzada a la desesperación del sector informal, la prioridad es empleo, empleo y más empleo – trabajo decente para todos.

La desigualdad está en aumento en prácticamente todas las naciones, y los salarios son los más bajos registrados en cuanto a su participación en la riqueza. El 70% de la población afirma que sus salarios se han visto reducidos hasta situarse por debajo del coste de la vida o están estancados (Encuesta Global de la CSI).

La población activa global asciende a 2.900 millones; La mano de obra formal es de 1.700 millones;Los trabajadores y trabajadoras sindicalizados suman 200 millones, y muchos de ellos están afiliados a sindicatos que no son independientes de sus Gobiernos; 50% de los trabajadores/as tienen un empleo vulnerable, muchos de ellos son mujeres que presentan un alto índice de precariedad y discriminación en el trabajo;40% de la economía global es informal 90% de los 230 millones de migrantes en el mundo abandonan sus hogares en busca de trabajo, pero menos del 1% de ellos están sindicalizados.

Sanidad, educación pública, transportes y servicios públicos generalmente les son denegados a aquellos que no pueden pagar por ellos. La evasión de impuestos está desbocada y han surgido nuevas formas de acuerdos comerciales bilaterales y regionales adaptados a los requisitos del poder corporativo y que amenazan a los derechos democráticos.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio no se alcanzarán, y sin embargo las naciones todavía siguen sin ponerse de acuerdo respecto a los objetivos de desarrollo sostenible para después de 2015. Los sindicatos están luchando una vez más por el pleno empleo y el trabajo decente, además de exigir pisos de protección social.

El coraje político para hacer frente al cambio climático es exiguo, pese a la creciente devastación ocasionada por catástrofes climáticas y las actuales previsiones en cuanto a las emisiones, que podrían provocar un incremento medio de 4oC en las temperaturas globales para finales de siglo.

Empleos sostenibles, ingresos seguros y protección social constituyen los fundamentos de una economía justa.

La CSI y TUAC han venido abogando por modelos económicos alternativos; soluciones que sabemos que funcionan. La negociación colectiva, salarios mínimos de subsistencia, protección social y justicia fiscal son las mejores herramientas distributivas para combatir las desigualdades.

La mejor manera de crear empleo es por medio de inversión en infraestructura, en la economía de cuidados y en la transformación industrial hacia empresas con bajas emisiones en carbono.

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