Chile inicia un proceso para reescribir su propia historia

Chile inicia un  proceso para reescribir su propia historia

Este domingo se llevo acabo el plebiscito para aprobar una nueva constitución en Chile con una  participación de 7.562.173  electores. El mayor numero de votantes en los 30 años de democracia en Chile. 

Un triunfo inapelable y contundente del pueblo.  El 78,3%  sobre el 21,73% dijo sí a la reforma constitucional p’ara cambiar la  impuesta por la dictadura de Pinochet en 1980; Responsable del golpe al socialista Salvadora Allende y convirtiéndose en  una de las dictaduras más largas (1973-1990) y violentas de Latinoamérica. La constitución impuesta por el dictador, blindo a los sectores del poder económico, al ejercito y sello los cimientos para un modelo neoliberal.   También en el  plebiscito  el 79% aprobó que el órgano que debe redactar la nueva Constitución sea la “Convención Constitucional” -donde todos los miembros deben ser elegidos en elecciones.  

Los comicios de los convencionales constituyentes se realizará el 11 de abril de 2021 junto con las elecciones municipales y de gobernadores regionales. 

La vanguardia feminista

En marzo de este año el movimiento feminista en Chile conquistó de forma histórica la aprobación de la reforma constitucional para establecer la paridad en la Convención Constituyente, es decir que Chile será el primer país del mundo en tener una Nueva Constitución bajo la paridad de género. 

Karina Nohales, vocera de la Coordinadora 8M, explicó que ahora uno de los mayores retos es escoger a “mujeres dispuestas a defender lo que han sido las demandas históricas del movimiento”. “más de 20 organizaciones feministas emplazaron a los partidos políticos a través de una misiva en la que se exige incluir candidatas feministas independientes en sus listas junto con demandar que en la discusión constituyente se defiendan cinco ejes: enfoque de género en todos los debates, que la paridad se plasme en todos los órganos del Estado, garantía a los derechos humanos de las mujeres, generación de mecanismos democráticos para una real participación de la ciudadanía y el reconocimiento de los trabajos de cuidados”. 

   No es por 30 pesos es por años 

 La protesta de un grupo de estudiantes por la suba del transporte saltando los molinetes y la represión  de los carabineros  fue lo que encendió la mecha como un emergente y punta del iceberg  donde nacen, anidan y  viven las desigualdades cotidianas que se sustenta en sectores históricamente movilizados sobre causas que se han impregnado en las mayorías como la demanda por la educación y la salud pública, la modificación del sistema privado de pensiones, (“No + AFP”)  el aborto seguro, legal, y gratuito, la movilización mapuche e indígena y otras. 

La Asamblea Constituyente  resultó ser una demanda con la suficiente profundidad como para disputar las entrañas del modelo neoliberal chileno.  Lo masivo y sostenido  de las manifestaciones  con los cientos de cabildos y asambleas en todo el país dan cuenta del desarrollo y del poder popular.

El aparato represivo de las fuerzas de seguridad intacto desde la dictadura fueron responsable, de más 4000 violaciones de Derechos Humanos, mas de 163 manifestantes fueron víctimas de lesiones y mutilaciones oculares por parte de los carabineros en las manifestaciones. Las organizaciones sociales denuncian que al menos  se cometieron 40 asesinatos y que los comicios del domingo  se realizaron con mas de 300 presos políticos.  

La Asamblea Constituyente puso en relieve la falta de la legitimidad y representación  en las estructuras tradicionales. El presidente Sebastian Piñera había declaro hace un año con las primera manifestaciones “Chile esta en guerra”; el pueblo y las nuevas generaciones con los jóvenes a la cabeza y en la primera linea en una lucha histórica pusieron de rodillas no solo a un gobierno sino a modelo económico y todo  su andamiaje; hoy la estrategia de las estructuras tradicionales de los partidos políticos,  caducas y rancias intentan  negociar su rendición como lo hizo Pinochet para una salida decorosa y con el menor costo posible para ese pequeño sector y esa casta que vive en detrimento de las grandes mayorías. 

La nueva Constitución no es solo la plataforma que permite aglutinar esas luchas diversas, es también una metáfora del momento político chileno, con una presión social que obliga a iniciar un proceso constituyente; el desafío es instalarse y dar disputa, sacudir y perforar las estructuras tradicionales  institucionales del sistema social y económico de la Dictadura. 

El pueblo Chileno ha escrito una nueva página para recuperar y validar derechos democráticos y esenciales del pueblo que deberán plasmarse en la construcción de la nueva constitución que deseche la constitución de 1980 y sus posteriores modificaciones que desconocen los pueblos originarios, los derechos de los y las  niñas, del agua, la tierra etc..  Se ha dado un gran paso, poder avanzar en la lucha por el reconocimiento plurinacional del Estado, con devolución de las tierras ancestrales y el cese de persecución para las comunidades Mapuche; donde la perspectiva de género sea realidad y trasversal en todos los ámbitos, donde la salud y la educación sean gratuitos en todos sus niveles, donde la jubilación sea un derecho garantizado por el Estado de manera gratuita; donde los derechos laborales sean una realidad sin precarización ni flexibilidad. La canción “El Pueblo Unido Jamas será Vencido”  himno de la resistencia chilena  fue un grito unísono  y un aprendizaje hecho practica donde las oleadas callejeras con  las gargantas del pueblo dieron vuelta el viento.

Nicolás Honigesz

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